Reduce carga operativa y estabiliza costes con una solución profesional de limpieza autónoma. Te ayudamos a aterrizar el caso, estimar ahorro y encajar la opción de renting adecuada (cuota mensual, piloto y servicio).
Un robot de limpieza profesional no es un “gadget”. Para que funcione, hay que ajustar el encaje a tu entorno: suelo, obstáculos, frecuencia, horarios, rutas, calidad exigida y cobertura real. Por eso empezamos por un caso práctico y una estimación honesta.
Recogemos datos básicos (metros, turnos, tipo de suelo, zonas críticas) y definimos qué automatizar tiene sentido.
Modelo de cuota mensual y, si procede, piloto para validar cobertura, tiempos y nivel de limpieza.
Plan de operación: horarios, puntos de carga, supervisión mínima, y medición de resultados.
Superficies amplias, horarios extendidos, presión por consistencia.
Metros repetibles, suelos industriales, rutas planificables.
Frecuencia alta y estándares de calidad (con zonas delimitadas).
Estima el impacto económico comparando coste laboral equivalente frente a cuota mensual del robot. Ajusta los números con tu realidad: es la forma más rápida de ver si merece la pena pasar a piloto.
Si vas a evaluar renting de robots de limpieza, hay tres puntos que suelen decidir el éxito o el fracaso: la cobertura real, la rutina operativa y el estándar de calidad.
Empieza por superficies repetibles: pasillos, zonas amplias, parkings y áreas con menos obstáculos.
¿Buscas “mantenimiento” continuo o una limpieza profunda? Afecta a frecuencia, consumibles y tiempo de operación.
Puntos de carga, horarios, supervisión mínima y reposición de agua/consumibles: la clave está en la rutina.
Cuanta más precisión nos des, mejor podremos orientarte desde el primer contacto. Si prefieres, deja WhatsApp y te llamamos.